Aplausos en medio del concierto

El aplauso entre los movimientos de una sinfonía o concierto está hoy en día mal visto por la mayoría de los músicos y entre el público también enseguida consideran como un paleto al que se pone a aplaudir a destiempo.


Sin embargo, remontándonos siglos atrás se sabe por escritos y comentarios de los propios compositores que era costumbre aplaudir espontaneamente incluso mientras sonaba la música. Beethoven escribía entre sus sinfonías puntos cadenciales contundentes para propiciar los aplausos. Aunque poco a poco se fue modernizando la costumbre de reprimir el aplauso hasta el final y ya en el romanticismo por ejemplo está documentada una queja de Brahms porque nadie aplaudió en el estreno de su primer concierto para piano.

El otro día en el concierto de la orquesta en Sanlúcar de Barrameda la gente aplaudía entre movimientos con entusiasmo, y aunque se nota que la espontaneidad de la gente cambia de un lugar a otro y depende del tipo de público yo creo que a todos nos gusta.

El músico es egocentrista por convicción y en el fondo desea que le aplaudan aunque no sea lo correcto.

A mi personalmente por ejemplo, recuerdo un pequeño concierto de cámara que hice con unos compañeros del conservatorio en la universidad de Córdoba, teóricamente con un público muy selecto entre catedráticos, profesores y gente de educación universitaria. ... Tocábamos un quinteto de Mozart y antes de empezar mi colega del violín se levantó y como sabía que la gente no tenía programa recordó los movimientos de la obra pidiendo por favor que no aplaudiesen hasta el final.

Pero después del acorde final contundente del primer movimiento la gente aplaudió, e igualmente al final de todos los movimientos intermedios poniendo mi compañero cara de circunstancias, jeje...  y como digo a mi personalmente me encanta esa experiencia del aplauso espontaneo.

Y en la orquesta yo creo que seguro a todo el mundo le gusta que la gente aplauda como muestra de que le ha gustado aunque sea en medio de una sinfonía.

Yo veo bien que la gente aplauda cuando le apetezca.  Forma parte de espectáculo.