Experimento con las gallinas y Mozart

Tengo en el jardín unas gallinas y la verdad es que son unos animales mucho más inteligentes de lo que la gente piensa.
Aunque claro, sus instintos son muy primarios son capaces de asociar sonidos y reconocen a su dueño, les gustan las caricias, tienen también sus estados de ánimo y se sienten felices cuando juegas un poco con ellas, las coges y las haces mimos.



Bueno, pues resulta que tenía un par de gallinas jóvenes que todavía no ponían, pero que estaban ya a punto, con lo que esperaba día tras día la puesta del primer huevo ansiado.
Había leído en un sitio que se puede aumentar la producción en una granja cuando los animales escuchan música clásica de fondo como un hilo musical, habiéndose probado con éxito y comprobado que las vacas dan más leche. Así que se me ocurrió la idea de experimentarlo con las gallinas para ver qué pasaba.

Cogí un CD de un cuarteto de Mozart que había grabado por ahí y me bajé con el aparato al gallinero. Al principio las gallinas se asustaron mucho cuando vieron el reproductor de CD portatil, y mientras lo colocaba y ponía los cables para enchufarlo corrían histéricas de un lado para otro. Supongo que a ellas les parecería como un bicho gigante con los dos altavoces como ojos y a punto estuve de abortar el experimento, pero entonces metí el cd con el Mozart, le di al PLAY y me alejé a una buena distancia para observar.

Las gallinas al oir la música enseguida se calmaron. Aunque todavía seguían teniéndole respeto a esa especie de bicho que sonaba y al principio se mantenía alejadas del reproductor de CD, poco a poco empezaron a hacer sus cosas, a escarbar, a buscar comida y cuando acabó el primer tiempo del cuarteto ya lo ignoraban por completo y hacían su vida normal.

Puse el CD en modo repetición y las dejé un buen rato.

 Al volver noté la diferencia: Las gallinas estaban como muy tranquilas, andaban mucho más despacio y hacian todo como a cámara lenta. Llevaban ya varias horas oyendo Mozart y me quedé perplejo cuando observándolas vi que de tanto en tanto andaban y movían la cabeza así como de un lado a otro estirando el cuello y una de ellas empezó cada tanto a abrir y cerrar el pico como si quisiera cantar pero sin emitir sonido ni cloqueo alguno.

La verdad es que realmente la música les afectaba. Lo que no estoy seguro es de si para bien o para mal.

Al final pensé que no sería bueno obligarlas a escuchar horas y horas de Mozart por esos movimientos raros que les provocaba la música, aunque ellas estaban muy tranquilas y parecía que les gustaba, no sabía si realmente era lo mejor y me llevé el CD dejándolas tranquilas.

De todas formas al días siguiente del experimento una de las gallinas puso el primer huevo. La conclusión es que no puedo saber si fue por la música, o por la alteración del día pasado, o porque simplemente ya le tocaba. Pero en cualquier caso yo creo que se puede confirmar que la música clásica calma a las gallinas y afecta considerablemente a su comportamiento normal.

Fin del experimento gallinaceo...jeje