Sinfonías incabadas Schubert


Una de las obras más conocidas de F. Schubert es su "sinfonía inacabada". Aparte claro está, de por la calidad de la música, por la cuestión propia de no estar terminada al tener sólo dos movimientos en vez de los cuatro habituales.

Hay muchas discusiones del porqué no acabó su obra, incluso los que opinan de que la sinfonía es en dos movimientos, ya que él mismo se la entregó así terminada a uno de sus amigos, que acabó guardándola en un cajón y no se estrenaría hasta muchos años después cuando un director de la opera de Viena la rescató.
Además por desgracia Schubert murió joven con tan sólo 31 años al haber pasado por varias enfermedades y contraído finalmente unas fiebres tifoideas que se le complicaron causándole el fin de sus días en un periodo de depresiones y triste aislamiento.

No sólo dejó "inacabada" esta sinfonía sino que dejó otros bocetos de una gran sinfonía en Re mayor. Por aquel entonces Schubert quería hacer una gran sinfonía (que finalmente sí que hizo y terminó, la llamada "Grande"), y podría ser que la inacabada y estos bocetos fueran los presagios de estas ideas sinfónicas truncadas finalmente con su muerte repentina.


 De estos bocetos otro compositor contemporaneo , Luciano Berio en 1989 en una visita a la casa de Schubert encontró la inspiración para intentar hacer sonar la 10 sinfonía. Es una de las obras que tocaremos mañana en el concierto de Málaga de música contemporanea.
Berio ha cogido los manuscritos que originalmente son para piano, aunque eso sí, con todos los apuntes precisos de instrumentación de Schubert y ha añadido de su cosecha propia lo que falta más la instrumentación completa para orquesta.

La idea no es mala porque mezcla su estilo contemporaneo con el romanticismo de una obra sinfónica clásica, pero el resultado final está a mi modesto entender poco conseguido.
Hay que partir de la base de que los bocetos son eso, bocetos y un borrador como una especie de ideas no creo que se pueda comparar con la obra final concluida. La orquestación no parece la más idonea para escuchar 40 minutos con los temas de Schubert demasiado reiterados una y otra vez en todos los instrumentos y usados como para "rellenar" lo que falta. También a veces la amalgama de Berio se mezcla demasiado con el estilo clásico con lo que esa idea en la que parece basada la obra de restauración pictórica, de "dejar gris" lo inacabado queda un poco rara y se hace algo pesado sobre todo en el último movimiento que sería como el tercero y el cuarto juntos.

Por suerte la semana que viene dentro de la temporada de conciertos podremos escuchar una sinfonía decente de Schubert completa y original