Escalas profesionales

Me he puesto a escribir las escalas de nivel profesional que son exactamente las que hago yo ahora mismo.

Después de muchos años de estar estudiando a los grandes maestros de la técnica del violín como C.Flesch con sus escalas, Kreutzer con sus estudios, y demás, que son la base fundamental para todo violinista, en cierta medida con el paso del tiempo logras crearte tu propio método fusionando un poco de todo.

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Lo ideal es llegar a hacer estas escalas en unos 30 a 45 minutos como inicio del estudio diario para empezar, ponerse a tono y para luego poder afrontar cualquier partitura con los músculos calientes, evitando siempre tocar en frío. Es un error muy frecuente entre nosotros el que con el tiempo llegamos a olvidar las escalas y nos ponemos a tocar en directo sin calentamientos previos, con las consecuentes lesiones que luego se producen y de las que luego tanto nos lamentamos, y por eso es muy importante no caer en la tentación de dejar de mantenernos en forma.

Otro error entre los estudiantes es que los conciertos y las obras que tenemos que tocar luego en la clase o en las audiciones se deben de repasar una vez en casa, parándose sólo a solucionar algún problema o pasaje complicado que pueda salir, pero no se estudian repiténdolas y volviéndolas a tocar día tras día horas y horas. Porque al final lo único que se logra con las repeticiones machacadas es perder la inspiración del fraseo natural y espontaneo que sale con la buena música cuando disfrutamos tocando y que es lo que en definitiva llega al oyente. A cualquier músico le acaba cansando y saturando repetir el mismo concierto continuamente por muy espléndido y maravilloso que sea.

Por eso lo que debemos repetir y machacar son las escalas. Aquí sí que no hace falta ninguna inspiración, sino que más bien al contrario buscaremos la homogeneidad y el antifraseo musical natural, para concentrarse en mejorar la técnica, evitar los defectos y subsanar todas las cuestiones de dedos, golpes de arco, sonido, etc, y lograr después no tener problemas a la hora de ejecutar las obras de concierto.


En estas escalas empezamos con una serie lenta con todo el arco y en un forte sonoro. Son tres bloques con inicio en las tres primeras posiciones y a tres octavas. Realmente no hace falta ir mucho más arriba. En el tono de Re mayor yo hago también en la cuarta posición y llego al Re agudo, pero como una excepción, porque son tesituras a las que llegamos de vez en cuando y en las que no hace falta insistir tanto. Escalas fijas en quinta y sexta posición son un poco pérdida de tiempo.

Al principio pensaremos básicamente en ir calentando y en coger sonido, parando un momento despúes de esta serie para relajar un poco.


En la letra -B- empezamos las dobles cuerdas. Son muy importante para la afinación, para la fuerza de la mano izquierda, el sonido regular del arco y nunca las debemos de olvidar.
Un par de pentagramas en sextas y terceras sin cambiar de cuerdas, haciendo sul G-D, sul D-A y sul A-E

Intercalamos en la -D- el segundo ciclo de cuerdas dobles para así ir variando con las terceras y sextas que nos faltaban.
En tonalidades de bemoles evidentemente tendremos que variar un poco metiendo alguna cuarta para encajar la cuerda al aire que nos falta. Eso queda un poco a la interpretación del estudiante, que tampoco hay que ser tan rígidos.

 Ahora vienen las series más rápidas en -E-.
Escribo en ritmos ternarios para evitar el típico defecto de arco abajo, acento disminuyendo, arco arriba piano crescendo, que tan acostumbrados estamos a tocar en las obras expresivas. Por eso me gusta trabajar ecalas en ritmo de tres, para así evitar que siempre los acentos del pulso del compás pillen abajo.

La -F- es la primera escala de sextas seguidas. Ya podemos hacerla sin parar y la serie final sirve para afianzar la afinación en las posiciones intercalando la digitación 1-2 con 3-4

 En -G- tenemos una versión ligada donde intentaremos relajar un poco la tensión de las dos páginas de martellato. Buscaremos aquí la suavidad y limpieza de las ligaduras con la máxima igualdad, evitando que se noten los cambios de arco, de cuerda y de posición que son más difíciles de disimular en ligado.

Ahora en -H- las escalas de terceras con la misma filosofía que en las sextas y con digitaciones 3-1 y 4-2


Y llegando al final en -I- buscaremos la velocidad de las semicorcheas con lo que logramos coordinar las dos manos y mejorar la técnica de la rapidez que tanto preocupa a los alumnos y maestros principantes.

Concluiremos en -K- con unas octavas que siempre colocan la mano izquierda en el sitio justo y son la mejor forma de llevar la afinación a que roce la perfección absoluta.

Unos arpegios y un poco de acordes para darle un toque armónico y nuestras escalas han quedado de maravilla.

Lo ideal es hacerlas cada vez en un tono diferente.
Yo hago Do M, Sol M #, Re M ##, La M ###, Mi M #### y luego Fa M b, Sib M bb, Mi b Mayor bbb, más luego algún tono menor sin muchas complicaciones como La m y Si m por ejemplo. Con todo esto ya tenemos el oído y las manos preparadas para afrontar cualquier reto.

A estudiar toca.

Un saludo
Diego

Enlaces para descargar partitura en pdf de las escalas