Mirando las nubes

Hace unas semanas tuvimos que suspender un concierto que íbamos a dar en la plaza de la Corredera porque se puso a llover, y ese fin de semana estamos también pendientes del tiempo por los conciertos de música de cámara que tenemos en los patios.

La posibilidad de que podamos controlar la lluvia y modificar el clima a pequeña escala existe, y es un tema que se está investigando y experimentando en el mundo científico.

Ya desde los años 60 se empezó con la idea de exparcir sustancias químicas por las nubes para provocar la lluvia artificial, lo que se conoce como "siembra de nubes". Pensando todo esto con fines militares para que en una posible batalla fuese posible hacer llover sobre el enemigo y dificultar su avance o provocar inundaciones en las poblaciones.
 
El yoduro de plata es un potente floculante que a nivel doméstico usamos en nuestras piscinas para que el agua se espese y la suciedad baje al fondo. En ese intento de provocar lluvia, unos aviones sobrevolarían las nubes fumigando el yoduro de plata para forzar a que la nube se espesase y se crease el agua con lo que acabaría lloviendo.

Avioneta con equipo de siembra de nubes

Al margen del montón de teorías conspiratorias exóticas que sobre el tema han surgido, hay en realidad muchos intentos y estudios civiles y militares sobre la siembra de nubes. Pero por suerte para nosotros de momento haría falta tal cantidad enorme de químico para poder controlar un pequeño frente de lluvia, que lo hace inviable.

Aunque uno de los ejemplos más comentados es el intento de los chinos para  controlar la lluvia en el 2008 durante la apertura de los juegos olímpicos en Pekin, haciendo sobrevolar aviones y disparando cohetes a las nubes para que soltasen el agua antes de que llegaran al estadio. Gastando enormes cantidades de dinero y contaminando el aire con toneladas de productos químicos.
Pero como eso eran dos conceptos que a ellos no les importan mucho la cuestión es que parece ser que se llevó a cabo, aunque no se sabe hasta qué punto pudieron influir en esa modificación microclimática.

Hay más ejemplos en Estados Unidos, Rusia, Australia...incluso en países que presumen tanto de ecologismo como Austria.

Por desgracia es posible que en el futuro la tecnología avance lo suficiente como para poder provocar esas modificaciones del clima, añadiéndolas a la lista de efectos que suponen graves amenazas al medio ambiente, a la población y a nuestro planeta.