Un día en la vida de un político


Llega un Ave procedente de Madrid y del primer vagón en clase "Preferente" se baja un pequeño grupo de señores trajeados escoltados por una pareja de policías nacionales.

Son unos cuantos políticos menores de segunda linea que no conoce nadie y que vienen a una reunión del consejo de administración de alguna empresa pública.

Caminan por la pasarela hasta su coche oficial con chófer, que espera aparcado en un area de acceso exclusivo, puesto a su disposición amablemente por el ayuntamiento de la ciudad. Vaya a ser que se cansen por andar un poco.

La comitiva se pone en marcha. Para llegar al edificio oficial en pleno centro hace falta ir por zona peatonal, atravesar un carril bus y varios giros prohibidos para los conductores normales, pero que lógicamente no son obstáculos para este vehículo de cristales tintados y con escolta de policía municipal que va abriendo todas las barreras.

El chófer aparca en una esquina al lado de la puerta. Como nadie más puede pasar por allí, no hay competidores que te puedan quitar aparcamientos. Además está a la sombra, y así sólo hay que poner el aire acondicionado en marcha 10 minutos antes de que salgan de la reunión, en vez de tenerlo todo el rato encendido, que hay que ahorrar....

La reunión es breve. El austero presupuesto que bajará el sueldo y dejará con unos cuantos recortes a los trabajadores se aprueba. Sólo hay que despedir a unos pocos. Es que con la crisis no se puede hacer más...

Tanto trabajo abre el apetito. Menos mal que tenemos una comida preparada en un buen restaurante.
Como no se puede pagar del gasto público que ahora hay mucho control, pues han sido invitados por un mecenas local que luego conseguirá alguna contratación importante. Es un sitio muy agradable con un ambiente estupendo y de cocina tradicional, que hay que promocionar los platos típicos.

Después del festín y para aprovechar el coche con chófer, van a dar una vuelta por el casco histórico.
Otra vez los problemas de la plebe con encontrar aparcamiento, las calles prohibidas, las cámaras y todas esas historias son pasadas sin problemas. Porque lo importante es dar a conocer los monumentos a los políticos y hacer un poco de turismo. Así se promociona la ciudad en la capital.


Si hay tiempo irán también a algún espectáculo o concierto para tomar una copa y hacer algunas presentaciones de los amigos, que tampoco tiene que ser todo tan aburrido.

Al final del día, vuelta a la estación y regreso con el Ave en primera clase a Madrid.
Esperemos que haya sido un día fructífero y que se hayan llevado una buena impresión de nuestra ciudad.

Por suerte para la gente de la calle común, muy pocos se han enterado de esta pequeña historia y seguirán viviendo en la ignorancia levantándose por las mañanas para ir a su trabajo si es que tienen suerte de tenerlo, llendo luego a protestar un poco al bar, y acabando el día viendo el fútbol por la tele

Podremos cambiar esto algún día ??

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