Los errores de la vida

A veces tomamos decisiones que pueden significar a la larga que nuestra vida o incluso la de otros, vaya por un camino o por el contrario.

En esos momentos sabes que la elección es importante, que no hay posibilidad de rectificación y surgen todo tipo de dudas sobre lo que sería lo correcto o lo mejor, pero al final hay que escoger....y luego nos equivocamos.

Después de la equivocación y una vez que estamos en la opción mala, ya no hay marcha atrás y sólo nos queda el remordimiento, el intentar lavar la conciencia pensando en las posibles consecuencias negativas que también podrían haber acarreado las otras opciones que no escogimos. Como intentando excusar el error.

Esta gatita salvó su vida porque en un momento desde lo más profundo de su ser le salió la necesidad de gritar. La naturaleza había despertado sus instintos de supervivencia y le había hecho tomar la decisión de abandonar su refugio seguro para salir al peligro y delatar su presencia.


Pero aunque ella tomó esa decisión correcta para seguir viva, todavía en los siguientes momentos faltarían otras decisiones que no ya dependían de sí misma.
Instantes en los que un camino era la vida, el otro la muerte. Opciones tan distantes y drásticas pero solo separadas por una fina membrana.

Y en todas esas decisiones que vinieron después tuvo suerte... tuvo suerte de que alguien esperase, tuvo suerte de que su madre la abandonase, tuvo suerte de que otro decidiera acogerla.

Ahora sabemos que ella escogío la opción correcta, porque sus otros dos hermanos gatitos no tuvieron esa suerte y el destino los llevó a la otra puerta. Una puerta que significaba la enfermedad y finalmente la muerte.



Cuando días después fueron descubiertos. Su combinación de decisiones que les había deparado el destino les condujo a padecer una ataxia cerebelosa, contraida por la mala alimentación y falta de líquidos.

Una dolencia frecuente en los gatitos recién nacidos que tienen que sobrevivir en condiciones duras y que conlleva una falta de desarrollo del cerebro. Esto significa una especie de retraso en el crecimiento que provoca descoordinación en los miembros, temblores, espasmos y dependencia total .

Con ese cuadro las opciones de supervivencia en un entorno natural son prácticamente nulas al estar expuestos a todo tipo de depredadores, ser atacados por perros o atropellados por coches. Al igual que las opciones de ser adoptado por algún humano que los quiera como mascotas.



Son todas estas nada más que excusas para intentar justificar la decisión equivicada,,,? pues sí...,
Solamente nos queda la conciencia, y ese sentimiento mezcla de culpa y de remordimiento.

Por lo menos sabemos qué puerta no coger la próxima vez.