Vivir la experiencia Raphael Sinphonico


El concierto de Raphael Sinphonico será seguramente uno de esos conciertos que nos quedarán en la memoria.
Era impresionante estar en el foco de atención de un ambiente enfervorizado con el teatro de la Axerquía lleno a rebosar y más de 3.000 personas en un éxtasis colectivo.

La espectación había sido máxima y ya mucho antes de la hora de inicio del show mientras nosotros hacíamos las pruebas acústicas, había gente haciendo cola en la entrada como nunca antes habíamos visto.


 Cuando empezó el concierto y salió Raphael al escenario, la gente empezó a aplaudir y a vitorearlo con entusiasmo.

Fue toda una experiencia sensacional estar en medio de aquel follón ensordecedor, y la verdad que yo pensaba que después de un rato, la gente ya no tendría tantas fuerzas para gritar y aplaudir, pero fue al revés, y según iban pasando los temas, iba subiendo el nivel de compenetración con el público y el frenesí de los espectadores, hasta lograr la catarsis colectiva esa que sólo se da en ocasiones especiales.

En algunos momentos de máximo éxtasis con el público totalmente entregado chillando sin parar, Raphael cantando a tope de micrófono, y una gran orquesta sinfónica tocando también al máximo y encima amplificados, el nivel de volumen sonoro llegó a superar con creces todo rango razonable y estar allí en medio de todo eso fue una sensación increible.

Otro momento especial para nosotros fue cuando Raphael dirigía a la orquesta al final de un par de temas. En "Maravilloso corazón" y el famoso "Esto es un escándalo". Mientras seguíamos tocando solos por el impulso de la música, él se ponía a moverse y a lanzar chillidos como cuando los toreros citan al toro...eeehhh,..!!, fue muy divertido.

Seguramente habrá gente a la que le guste más o menos este tipo de música, el cantante, la orquesta o lo que sea, pero hay que reconocer que el espectáculo que se montó fue para que el público se lo pasase en grande y para que después de las tres horas de griterío ensordecedor, la música hiciese vibrar hasta el último pelo del cuerpo logrando un desahogo pleno.

Este hombre lleva cantando en los escenarios desde que tenía 14 años, es famoso por sus canciones, ha vendido millones de discos, y ahora con esta nueva innovación del concierto sinfónico aprovecha los recursos de la gran orquesta clásica para juntarlo con la música popular más conocida

Sin duda fue un concierto impresionante. No sólo de Beethoven y Mozart vive una orquesta hoy en día.