Donde encontrar silencio absoluto

Hoy en día es muy difícil sentir el silencio.
Embutidos en la frenética actividad de nuestra vida diaria siempre hay algo que hace ruído o suena a nuestro alrededor.

Ni siquiera en la intimidad de nuestra propia casa, en el momento de máximo relax podemos estar seguros de tener silencio absoluto. Sonidos de los vecinos, el ladrido de un perro, el paso de una moto, o el arranque del motor del frigorífico...

Podemos cerrar los ojos para dejar de ver algo, pero no podemos cerrar los oídos para dejar de oir momentaneamente a nuestra voluntad, y si nos ponemos a pensarlo, desde la mañana hasta la noche no tendremos casi ninguna oportunidad de encontrar el silencio, por esa imposibilidad física y por el ambiente de la vida misma.

Y a veces nos apetece realmente escuchar el silencio. No sentir ningún sonido, estar un momento como flotando en medio de la nada, como si fuésemos un astronauta en un paseo espacial por el vacío interestelar a miles de kilómetros de cualquier fuente de ruído. Es uno de los máximos relajantes que existen.

Las formas de estar en ese silencio absoluto y experimentar una de las más extrañas sensaciones que hay pasan por ser demasiado complicadas. Por ejemplo, una habitación totalmente aislada acústicamente es muy difícil de conseguir o un capricho demasiado caro.

Pero podemos pasar por esa experiencia de una forma más sencilla, aunque un poco más radical. Sumergidos en agua ..!

Metidos de forma solitaria dentro de una piscina y al irnos buceando silenciosamente hacia el fondo, podremos sentir esa sensación de no escuchar nada. Es una sensación rara. Te sientes como desconectado del mundo y sólo oyes tu respiración.

También podemos hacerlo en una bañera, mientras estamos tomando un baño relajante, coger aire y sumergirte.

Puede servir como finalización de alguna técnica meditativa de estas que tan de moda se ponen a veces. Y lo más recomendable es hacerlo solo, porque si te ve alguien a lo mejor piensan que estás loco...