Como murió Bach

J.S.Bach fue uno de los más grandes genios que ha existido en la historia de la humanidad ..., aportó como músico obras que son capaces de despertar los más profundos de los sentimientos humanos, sobre todo por ese toque espiritual que se respira en sus composiciones.

Pero cómo fue la muerte de Bach .?
Es una pregunta que entra dentro de la curiosidad un poco escatológica, pero que precisamente por haber estado el mismo Bach tan relacionado con la religión resulta interesante conocer el final de su vida.


Europa en 1750


Las potencias monárquicas políticas de cada país trataban de encontrar su equilibrio entre los reinados pro-franceses y españoles o los pro-austríacos e ingleses promoviendo diversas guerras de intereses para repartirse territorios.
Pronto todo cambiará con la revolución francesa.

Las ideas de progreso por las mejoras económicas y culturales de las clases medias van afianzando una sociedad burguesa que ya no se preocupa de sólo trabajar y cultivar las tierras para subsistir sino que se abre más a las nuevas artes y oficios.

Mientras en Alemania, las reformas protestantes de Lutero estaban profundamente consolidadas formando una sociedad creyente ampliamente mayoritaria enraizada en sus principios fuertemente conservadores.


Los últimos años


J.S. Bach había vuelto a Leipzig, su ciudad natal donde era director musical de las principales iglesias, además de cantor en la ThomasKirche, donde tenía su propia orquesta. Era en definitiva un personaje importante.

Al poco de cumplir los 60 años su salud empezó a empeorar y se especula con que pudo llegar a tener un infarto. Las notas sobre su vida privada son escasas pero gracias a su relativa buena posición social y su fama como gran músico, los periódicos de la época hablaban de él con lo que se ha podido encadenar toda la serie de acontecimientos antes de su muerte.

Los problemas de visión aparecieron en los años siguientes. También lesiones en el brazo derecho. Ahora sabemos que Bach podría padecer de diabetes, pero en aquella época no se sabía nada de cómo tratar los excesivos niveles de azúcar en la sangre que un cuerpo enfermo diabético no es capaz de metabolizar ni de sus consecuencias.

La diabetes de Bach


Esos áltos niveles de azúcar en sangre que se generan porque el pancreas no es capaz de producir suficiente insulina, provocan el daño en la vista hasta causar la ceguera total porque la pequeña red de vasos sanguineos que riegan la retina se bloquea y daña.

Bach no sabía que sus problemas de visión eran provocados por la diabetes y poco a poco se fue quedando ciego, hasta el punto de que un año antes de su muerte intentó por todos los medios de buscar ayuda médica.


Las visitas del cirujano


Un afamado cirujano oftalmólogo inglés, John Taylor, que estaba de paso en Leipzig intentó curar a J.S.Bach, sometiéndolo finalmente a una operación. Pero los precarios medios y escasos conocimientos en medicina de la época, causaron probablemente más daño que beneficio.

Taylor creía que Bach tenía cataratas y lo operó dos veces. Efectuó el pinchazo en los ojos, perforando la cornea para mover el cristalino y sacarlo según el método drástico de que cuando algo no funciona o no se puede curar, pues lo eliminamos, y a ver qué pasa.

Las consecuencias de tan catastróficos métodos bestiales fueron las previsibles.
Ninguno de los tratamientos funcionó y Bach se quedó ciego totalmente. Su salud empeoró después de la segunda operación hasta el punto de quedarse en un estado semivegetativo postrado en cama.

No se pueden echar toda la culpa a estas fatídicas operaciónes, puesto que el principal problema seguiría siendo la diabetes, pero sí que los errores médicos aceleraron el final de la vida de Bach.


Desde su lecho de muerte tuvo todavía la necesidad de componer y dedicó una obra a los que le cuidaban. Como no podía ver ni escribir, dictó a sus hijos un preludio para órgano titulado "Vor deinen Thron tret ich hiermit" , que se podría traducir como "Me pongo delante de tu trono" y que nos hace imaginar la situación del moribundo.

Un par de meses después de la terrible operación, en julio de 1750 fallece Bach probablemente por una apoplejía que fue casi seguro provocada por los altos niveles de azúcar en sangre, unido a todos los traumáticos métodos postoperatorios, y finalmente el fallo multiorgánico que desencadena la diabetes sin tratamiento adecuado.

Las esquelas de los periódicos informaron de su muerte, "por las infelices consecuencias de su operación"


La carta de Carl Philipp Emanuel Bach


Se conserva una carta de uno de los hijos de Bach, que cuenta cómo hacia mediados de 1749 su salud empeoró y ya no podía ni escribir, ni ver.
Narra las operaciones que sufrió y de cómo luego se quedó casi medio año sin poder moverse de la cama, casi siempre enfermo por las consecuencias de los dañinos tratamientos y demás dolencias que le sucedían, seguramente como podemos deducir ahora también por los problemas que la diabetes conlleva.

También detalla cómo, 10 días antes de su muerte, le sobrevino una repentina mejoría y que hasta incluso pudo vislumbrar la luz de un amanecer, como si fuese la última concesión de la vida.

Sin embargo, tan sólo un par de horas después cayó en una especie de desmayo por un ataque, al que siguió una fiebre muy alta que le condujo a la muerte el 28 de Julio por la tarde sobre las 21.00.

Ese día, la humanidad perdió a uno de sus más ilustres representantes.

Johann Sebastian Bach fue enterrado en una tumba del cementerio de la iglesia y durante más de cien años, un grupo de cantores de su escuela instauró la tradición de ir cada 28 de julio a rememorar su muerte.

Pero eso no impidió que el deterioro del tiempo fuese borrando las huellas de su tumba hasta que finalmente en 1894 con motivo de unas obras en el cementerio se desenterrase su ataud de roble y un médico forense dictaminase que el esqueleto que allí estaba pertenecía a un hombre de 65 años con altas probabilidades de que fuese J.S.Bach.

Sus restos fueron trasladados a un sitio memorial, hasta que un bombardeo de los aliados en la segunda guerra mundial destruyese el nuevo cementerio.

Por suerte el sarcófago de piedra resistió a las bombas y finalmente en 1950 lo volvieron a trasladar a la actual tumba en el centro del coro de la iglesia en Leipzig, donde su música sonó tantas veces.