Turista de sol, playa... y espetos. Playa de Malapesquera


Una de las playas típicas de la costa del sol en Málaga es la playa Malapesquera, situada justo al lado del puerto deportivo de Benalmádena.

Tiene ese nombre curioso de Malapesca que le dieron los pescadores del lugar.

Hoy en día es una playa de arena oscura, ceniza negra, típica de las playas de Málaga muy transitada por los turistas, atraidos por el clima costero y el buen ambiente que hay.


 La playa está situada justo al final del pueblo costero antes de llegar al puerto deportivo y es un sitio de ocio muy importante para Benalmádena. Y aunque suele estar bastante llena en los meses de veraneo, es bastante amplia y hay sitios donde descansar tranquilamente lejos de las primeras lineas tan cotizadas en las horas punta.


Al ser una playa creada de forma semiartificial por la construcción del puerto al lado, la zona de baño es bastante suave, con una entrada ligera hacia el mar, favoreciendo los diques del puerto la sedimentación de la arena y una protección contra la erosión.
Por eso no tiene esa pendiente tan abrupta común en las zonas costeras de Málaga, en la que ya no se hace pie enseguida.

Al formarse un declive natural por la terminación de una colina justo en ese punto, hay un rellano enfrente de toda la cala que ha sido utilizado desde tiempos de los romanos como un fondeadero de barcos.
La Laja Bermeja


Justo enfrente de la playa queda sumergida a poco más de 2 metros de profundidad toda esa gran piedra que forma un interesante ecosistema de cavidades bajo el mar, y que fue causa de más de un naufragio.

Se han encontrado algunos restos de barcos romanos hundidos allí.
Seguramente pequeños pesqueros que navegando hacia la costa fueran desviados por la fuerza del viento y sin poder controlar la embarcación, acabaran colisionando con alguna de las grandes piedras.

La torre Bermeja se edificó allí inicialmente en la época musulmana, como una especie de señal para avisar del peligro de las piedras. Posteriormente fue reconstruida en la edad media con ladrillos de tonos rojizos y por eso se la denominó así, ya que destacaba entre el azulado del paisaje marino.

Hoy en día, nuevamente restaurada da forma a la entrada del puerto de Benalmádena y es la que ha dado nombre también a la la laja sumergida que sigue todavía señalizada en el mar para advertir a las embarcaciones.